Dormía y al quinto sueño fui cayendo, dentro de un hoyo tan profundo, tan inmenso. Cuerdas que mis pies enredaron, no me permitían de mi sueño volver.

Pesadilla… Asfixiante pozo que me ahogaba, que me robaba la paz y me estremecía, tratando de respirar vida mi mente enloquecía.

Era difícil despertar de ese sueño, que en un momento ataba mi corazón. No sabía si gritar o llorar, no sabía en realidad como habría de escapar.

Quizás fueron sólo unos segundos, los cuales se volvieron eternos. Se ahogaba todo sentido común, aún puedo sentirlo si lo pienso.

Mientras yo… Plácidamente soñando con el mar, con la luz de una hermosa amistad Relajada sin saber… Que sin aire se asfixia el corazón y toda razón.

Nadando en mis emociones, ni llorar bajo el mar, perlas, Solo se que tú estás protegiendo mi vida con tus sueños.

¡No! No debes temer la oscuridad, ni la soledad, ni su mirar. Agua salada, sueños salados, buscando aire que respirar, Dos sueños distintos… Para alcanzar la realidad.

Respira, suspira.. Sueña que estamos juntas sonrientes y felices. Porque no existe pesadilla que nos robe el aire, ni el corazón de la noche, la noche, que nos regala los sueños… Nuestros sueños amiga mía.

© María Luisa Blanco & Y Esperanza Vargas