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Hay un silencio de palabras
que se clavan profundamente en el corazón.
Huellas en la arena, que se funden con las lágrimas de la razón.

Agua salada que busca su cauce
En el mismo sentimiento de una mirada
Triste , tan triste como el silencio
Que asola un pensamiento… Rueda una lágrima, tan sola…

Andar sin discutir los pasos
sin pensar en los fracasos que nos puedan dejar.
Hoy es el tiempo de decir adiós,
un adiós o un Hasta luego.

Discutir sin entender el enjambre
De preguntas sin respuestas
Fracasando desde esa risa marchita
Que me obliga a saludar tu recuerdo.

Tus ojos no verán más la luz,
y yo ya no volveré a mirar
esa sonrisa que siempre me transmitía paz y seguridad.

Hoy es el tiempo de dejar marchar de dejar resolver las cosas
inconclusas.
Todo tomará su lugar y el tiempo dictará lo que cada uno recibirá.

Tengo el corazón roto, herido, maltrecho.
Pero sé que tú vales todas las lágrimas que pueda llorar.

Sé que tú con tu vida me diste, todas las alegrías,
todo el amor del mundo.
Y yo me quedo con eso,
me quedo con todo ese amor.

Algo que nunca nadie me podrá robar.
!Descansa papá! !Dulces Sueños!

© María Luisa Blanco & Esperanza E. Vargas

Nota del autor: Poesía publicada en la antología poética Acariciados Por La Arena, del grupo La Guarida del Lápiz y Papel donde he tenido el placer de participar.