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¡Calla!, que no te abofeteen tus propias palabras
no digas nada, traga saliva, busca la huida
¡Y vete! en silencio.

Mastica el dolor que te pudre por dentro
roto el corazón, el cerebro sin respuestas
el alma marchita y pisoteada
¡La vida!, manantial de lágrimas.

No hables, no sientas, no vivas
en este mundo de incoherencias, donde sobras
huye muy lejos, al sin fin de una estrella
al universo paralelo de los muertos
ellos nunca vuelven, y callan para siempre.

Descansa en un féretro oscuro
con una sábana blanca
no hablan, no lloran, no sufren
no vuelven, aunque los llames.
.
¿Quién quiere vivir en un mundo de traiciones?
de heridas purulentas, de guerras perdidas
¿Y ahora qué hago aquí?, si sobró
¡O quizás no tenga espacio suficiente en la cabeza!
.
Solo veo un corazón negro de sangre coagulada
las sonrisas partidas en mis labios
y brota la sangre que me sobra…

No hables, calla, pasa por la vida como el idiota;
que todos reconocen
estrangula las palabras, el amor
rendición y de rodillas.

Huye, vete…nadie se dará cuenta
y no vuelvas, como los muertos
que no regresan de su falsa felicidad
de su última condena
frialdad, polvo y tierra.

Y hasta a veces…escriben tu nombre
que absurdo vivir con la cabeza rota
y llenarla de falacias
a la una, a las dos y a las tres…
riámonos hipócritamente ¡Como si fuéramos felices!

© María Luisa Blanco

 

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