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Y pensar que hace algunos años, quizás demasiados

la vida se veía en colores y las ilusiones…

 como pétalos acariciando el tiempo

tras esa ventana veíamos llegar la primavera, entre risas

¡nosotros! que tantos sueños teníamos por cumplir…

Y paso el tiempo y se fue instalando el invierno

mientras caían las últimas hojas de nuestro otoño

¡y extraño tu corazón! y odio esta ausencia

que se ha quedado esperando, en la silla vacía de los recuerdos

a media luz ¡mi amor! camino despacio entre pensamientos.

¡Sin apenas saber! si aun existo, sin apenas pronunciar un te amo

y llora el corazón no sé que tiempo

y lloran mis ojos latidos apresurados

y te busco en cada rincón de mi alma

y te siento en cada poro de mi piel.

Dónde se quedaron las risas, dónde tus labios

y esa complicidad a medias, con una taza de café entre las manos

y todo ha envejecido, tras el fondo de una mirada de tristeza

¡y todo sigue recordándome! nuestra juventud alocada

nuestros sueños de amor conquistados.

Y es la añoranza amor, la que ha vaciado cada instancia

que tan solo retiene un halo de luz como esperanza

en esta espera sin regreso, ¡y no nos dimos cuenta!

que el tiempo se vive segundo a segundo

hasta llenar la eternidad con nuestros nombres.

Esta borrosa la imagen polvorienta de ayer

cómo se han vaciado las horas del amor

entre latidos y lágrimas te espero

en esa silla ahora vacía de los dos.

Y se ha instalado el invierno

congelando una lágrima en mi corazón

¡latidos de ayer! llenos de añoranza

y te sigo amando en cada milésima de tiempo

¡y te sigo amando!

©María Luisa Blanco

08/04/18