Etiquetas

 

 

La noche con sus lágrimas, estrellas apagadas
imagen perfecta del dolor
en su tallo las espinas
que se clavan en las manos del adiós.

Y solo es de noche, y la luna mece sus recuerdos
y una mano quizás amable o tentadora me ofrece los secretos del cielo
de por qué llora o se apaga el sol
por qué las nubes hacen siluetas infantiles
y alguna hasta se pinta de gris como un payaso triste.

Pero solo es de noche y la oscuridad confunde
y los sueños se evaporan
entre la fragancia de la oscuridad
quizás de tus pétalos negros,
augurio de algún beso extraviado.

Entre esas lágrimas que buscan tus ojos
para filtrarse en mi corazón y florecer
como la añoranza de un árbol viejo y sabio
ya sin miedo al día, al mañana o al después…

El que pasa la noche charlando con la luna
y la luna le confiesa sus desventuras,
de enamorada y solitaria
promesa de amor de los amantes
con su cuarto menguante roto.

Los pájaros duermen escondidos
donde la libertad no pueda ser arrancada de sus alas
de su trinar o las palabras que nadie se atreve a pronunciar
solo eres la noche, la que ofrece sueños secundarios
en un laberintos sin salida.

Y las estrellas apagadas, ¡no pueden descifrar un te amo!
ni mostrarle al viento la ternura de un abrazo
pero eres esa rosa que ha clavado sus espinas,
en lo más profundo de un pensamiento.

Y a veces sangran las ideas y otras…
tan solo se enamoran de quimeras
tu mano enamorando a la luna
ofreciéndola el aroma y su frescura
pero solo es noche, y el cielo es mío.

Por que con mis letras encenderé las estrellas
con mi corazón te pintaré los pétalos rojos
aunque me gustas así, tan especial y diferente
tan solitaria y ausente, tan hermosa.

Por que solo soy la mirada que busca en la oscuridad
la noche que rompió un suspiro
y una mano acaricio mi rostro
floreciendo una sonrisa en mis labios.

Augurio de un beso extraviado
pero solo es la noche…

 

 

 

©María Luisa Blanco