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cementerio

Cuando el dolor se incrusta, como ardiente lamina de navaja

cuando las lágrimas lloran sin una razón

y se convierte en sobrio una sonrisa, tan oscura,  ¡tan diferente y triste!

que sigue llorando con tal pasión que duele el pecho.

Que se desquebraja el fondo oscuro de una mirada

 y por unos instantes, brota la sangre retenida y coagulada del dolor.

A veces no comprendo mi propia existencia

ni por que murió mi alegría sin una razón

¡quizás era feliz!, risueña, ¡quizás deje de soñar!

y empecé a tropezar con las sombras de la locura.

¡Y me duele!, me duele tanto ¿donde distinguir mi yo?

cuando encuentro marchitos ¡hasta mis campos de amapola!

y lloro y lloro y pierdo el control de mis lágrimas

y me siento enferma, y pálida como la ironía, de la parca en mi rostro.

¿Que fue de mi amplia sonrisa?, de mi corazón enamorado y sano

¿que esta pasando con mi vida?

¿con el triste canto de los pajarillos?

con el dolor que me nace de dentro, sin una razón lógica.

Quién giró las horas de mi reloj, cuando dormía

¡y desperté en un lecho moribundo! una sabana blanca y el silencio en mis labios

¡Y si fue ese dolor incrustado!, en algún lugar de mi presente

y no hablo de amor, ni siento de amor.

¡Por que se que estoy sola! rebuscando respuesta en mi cabeza, aun no hablan

pero será una cuestión de tiempo…

Y me duele cada lágrima que se convirtió en ciénaga del rio

¡y no puedo atrapar hoy! mi coherencia

quizás ahora mi único emblema sea, “ser poetisa de la locura”

Y no me encuentro, ni aquella sonrisa tímida preludio de un beso

ni el abrazo que que se fundió conmigo dándome su calor

Y su mirada, su mirada, tierna mirada que aun me sentía con amor, se que aun me amas

y tan solo puedo ofrecerte la locura de estos pobres pensamientos

y no te pediré un beso por no enfermar tu alma, rosas blancas con aroma a tu pureza

¿Que tengo? que sufro y no me reconozco…

A que cielo miro si mi luna se eclisa con mis propias lágrimas

y en que mar ahogo este sentir tan agobiante

esta vida sin sentido, si me llamaban felicidad

y ya solo me urd llorrignorando una razón

seré la poetisa que nunca alcanza los sueños

la poetisa que nunca escribió al amor, aun habiendo amado con los límites de su cuerpo.

Seré tristemente la imagen imperfecta del dolor

caminando de la mano por el “Campo Grande De Valladolid”

o por los tristes camino entre tumbas, arregladas y olvidadas

mientras me abrazo con fuerza a un ciprés

para que sea el último guardián de mis días.

¡Y me abrace en las noches! por que aunque padezca de locura

el miedo existe…en la palidez de un rostro difunto.

Quizás solo pensamientos que sin permiso me ahogan en lágrimas

quizás las musas o la repetición de vivir donde las sonrisas mueren y las lágrimas viven hasta dentro de un corazón roto.

Quizás solo yo perdida….Buscándome entre vosotros.

“POETISA DE LA LOCURA”

©María Luisa Blanco

 

 

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