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En un rinconcito del corazón
guardo cada recuerdo de ti, de cada latido
palabras de amor y esas miradas
capaces de derretir el alma
en ese rinconcito…siempre tú.

El que guarda, el que comprende,
lo que entiende un corazón,
será lo que se encierra entre miradas…
dentro de la pasión que se construye,
no en palabras sino en el amor que perdura.

La luna, asomándose tímidamente ante tus ojos
en un infinito que se mira en el cosmos
como uniendo dos corazones en un beso
besando al tiempo juntos, compartido.

Que en el compartir de todo el momento,
vemos pasar el tiempo y dentro de él,
¡Tú!, como el silencio que escuchar,
me detengo, porque tu voz es la melodía.

Como si la vida, me fuera desnudando de sorpresas
y me vistiera de un futuro, acertijo incierto
en un infinito, las caricias de mis manos
sintiendo tu corazón junto a mí pecho
siempre tan cerca…

Que, aunque la distancia esté… no se si está,
sentir… siento tus manos cerca, donde alcanzarlas,
con las que acariciar coger y saber que estás,
en el latir de corazones que comprenden…
que la distancia solo está en el pensamiento,
y cerca estoy.

Palabras escritas, con el aroma tenue de tu alma
renglones vestidos de corazones
entreabriendo un te quiero en mis labios
¡como si el viento!, besara mi rostro con tu nombre
y se que me besa…

¡Besarte… es sentirte!, y te siento cada día,
el alma me vence, y en lo escrito difiere lo real,
siento el beso que encierran mis labios
los que no se ausentan en la desnudez,
¡ya sabes!… siento tus labios.

En ese rinconcito del corazón
rosas azules lloran un adiós
y ríe el corazón esperándote…

El deseo de llegada nos perdura,
en la ilusión y el aroma,
que deja día a día el corazón.

Se asoma la luna tímidamente
entre sus rayos de luz, nuestra historia.

Una historia que escribimos,
y que llena de esperanza todos los días.

¡Nunca dejes de mirarme!
se infinito en mi corazón
y deja al tiempo, que nos robe tiempo
y nos deje intactos en la memoria
siempre te recuerdo…

Siendo un recuerdo imborrable…
que sin poder verte sigo sintiendo,
cada latido de tu corazón,
que hace del deseo un recuerdo,
para cada momento de los dos.

Mi sueño, que vive buscando tu sueño
como mis labios tus besos
y una lágrima traviesa, diamante de mi amor
así te quiero…

Así te sigo abrazando, aunque mis lágrimas…
no las cuente en el tiempo, sino en mis mejillas,
como una piedra que duerme en el camino,
sabiendo que tus manos la mimaran.

Como jamás llegaras a imaginar
mientras permanezco a tu lado
en ese infinito de la distancia
nace un amor…indestructible.

El mismo que sigue vivo,
en los corazones de dos amantes,
que duermen en la distancia,
pero en pensar… es el rinconcito.

© María Luisa Blanco & Joan Perello Masip

04\08\17 – 06\08\17

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