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soledad

Déjame ser desordenada en mis ideas
déjame ordenar mis sentimientos
esos que se quiebran como el día con la noche
deja a mi soledad, sola
y mis palabras al viento.

Déjame la rebeldía para luchar con mi vida
y mi vida para llenarla de momentos
nunca alcancé una estrella
ni del amor la ternura de un beso.

Déjame olvidada,
donde los sueños duermen conmigo
y no quiero volver caminando mis destinos
quiero detenerme, quiero parar mis horas
mis risas, mis llantos, la sangre de mis venas.

Caigo lentamente por los ecos de la nada
me posee zarandeándome en un mundo hipócrita
dormir amaneciendo en la promesa de un cielo
donde salto entre nubes y camino
por los colores del arcoíris.

Desaparecer, que nadie diga mi nombre
no pienso volver delatando sentimientos, míos
que nadie recoja las lágrimas de mi otoño
ni las risas de mi niñez.

Las horas de amor que se prendieron en mi piel
y no siento nada…
cuando cierro con candados mis palabras
ésas que nacen en el corazón
para ser pisoteadas.

No siento dolor y vuela mi alma
buscando los principios de mi existencia
y no comprendo mis respuestas
ó me engañan con cariños esquivos.

Soy infranqueable, soy un destino herido
y si me abrazas soy ceniza
difuminada.

Dejadme ser yo, aunque no me comprendáis
dejad que odie a mis ideas
que entierre el corazón bajo la tierra
y sus latidos se conviertan,
en alegres trinos de libertad.

Dejadme por más que os busco
sigue sentada en mi mesa
mi amiga la soledad.

Maria Luisa Blanco

Todos los derechos reservados

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