Puedo, por que quizás debiera

caminar por el olvido

donde la sangre es vino

donde la herida deja de ser llanto.

Donde el amor se descubre prohibido

aun profanando tu corazón

latido a latido.

O arrancando sin sabores de tus labios

o besos clandestinos bajo la luz tenue

de una luna envidiosa y atrevida.

Amante siempre de la noche

compañera inseparable del salitre de tus ojos

o quizás del mar que licua rocas

para acariciar los temores de la locura.

Puedo, por que quizás debiera

emborronar las hojas del pasado

donde todo permanece escondido

entre mohosos sentimientos

y nada volverá a ser igual…

Caminar por escarpados caminos

donde la libertad la ponen tus pasos

hablando contigo mismo

o estrujando las razones de la soledad

sin encontrar las respuestas.

Complicando instantes

resumiendo un tiempo que no pasa

mientras se despide…

Volver a renacer con las ilusiones intactas

abrir y cerrar los ojos, como escribiendo

cada día una nueva vida.

Y rechazar las tormentas que inundan los ojos

y apresar la felicidad

entre las manos del polvo.

Sin memoria que adorar o maldecir

sin precipitar pasos sobre lo sentido

aprendiendo a vivir en huecos vacíos

donde la historia no deja huellas.

Donde tu principio encuentra el final

donde el final te descubre insistentemente

que la felicidad pasa sin apenas rozarla.

Y que la tristeza se queda dormida

en la cuna resplandeciente de tu alma.

Mª Luisa Blanco

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