Sembrando tiempo en tierra árida

fertilizando horas con los rayos del sol

imaginando atrapar el tiempo

que una vez se escapó

sin saborearlo.

Buscar en cada segundo, el recuerdo perfecto

para seguir tejiendo sueños

bordados de ilusiones, imperecederas.

Sembrando en las agujas de un reloj

aquellos besos efímeros

en los números los latidos de un corazón

enamorado.

Quedar la alegría atrapada entre cristales

dejando libre el tiempo de nadie

o aquel que pasó clavando provocaciones

en los recuerdos que lloran olvidos.

Cómo si la vida se detuviera

en ese instante

para continuar sembrando tiempo

sin buscar una eternidad ni un cielo

donde reposar el cansancio de los días.

Entre un tic tac ensoñador

abrigo de emociones atrapadas

en la aridez de mi tierra fértil

de mis horas multiplicadas

 en el rostro de la niñez.

En un inmenso cielo amarillo

madurando las horas de la vejez

para cultivar los pasos de la experiencia.

Sembrando tiempo infinito

para no encontrarse con el rostro de la muerte

retarla en su mundo de horas agonizantes

para reírle en la cara mil historias

que no puede llevarse…

He sembrando el tiempo de los recuerdos

y he enterrado las lágrimas que un día regaron

las tristezas

para hoy ser tiempo detenido

en la imagen perfecta del amor.

El tiempo no pasa, tan solo lo dejamos escapar

cuando cerramos los ojos sin paladear

cada instante que se graba en el alma

quizás con una sonrisa, sembrada en el corazón.

Mª Luisa Blanco

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