Descolocando estos momentos

buscando a la musa

sin encontrar su respiración

sus palabras amables o tan sólo

los despojos de un día más

acariciando las tormentas.

El desafío de seguir caminando

por almas extrañas y negras

y no impregnarme de carbón las arterias.

Profanando el silencio de mis ideas

estrujando el pañuelo de las lágrimas

intentando recuperar un recuerdo

que se ría con inocencia, de mí…

Buscando el gesto equivocado

para obviarle hoy,  antes de que salga la luna

para descubrirme la oscuridad de la noche

y el montón de estrellas que me hacen soñar

con ilusiones viejas, con la añoranza de la niñez

o el tiempo que se marchó sin despedirse.

Descolocando estos momentos

que ahora me acarician con la brisa del viento

o quizás aquel beso que rechacé

para saborearle por un tiempo infinito

¡y aun le recuerdo!

Hoy confesaré que tan sólo fue la timidez

que tantos años me acompañó

haciéndome perder mil momentos mágicos.

La indecisión que me vistió de juventud

y el tiempo que me inclina hacia la vejez

para seguir recopilando tiempo

o tan solo recuerdos para impulsarme

por éste tobogán de vida malgastada.

Y quizás haya encontrado por un instante

el pulso a la musa de mis debates

la concordia de mis latidos

y el amor que guardo celosamente

en lo más profundo de mi corazón

para descubrir que aun negándolo

sigo teniendo sentimientos.

Pero el tiempo de la felicidad se marchó

para seguir buscando mí tiempo feliz

en ese rinconcito de mis recuerdos.

Donde la luna sigue alumbrando

con su mejor vestido de plata y de niñez.

Mª Luisa Blanco

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