UNA LÁGRIMA VAGAR EN EL SILENCIO

Es el infinito de estrellas tristes
de muecas al viento, fingiendo una sonrisa
la mirada perdida allá tan lejos
donde se unen mis suspiros y tus sueños.

Las sombras que recogen latidos
los esconde en aquel lugar de la felicidad
para sentir siempre una sonrisa en el corazón
y una lágrima vagar en el silencio.

Rostros de dulzura entre nubes blancas
abrazos de suave algodón
tu mirada misterio y locura
amarte, delimitando tu boca en mi piel.

Amarte en el susurro de ayer
en el escondite del tiempo eterno
estrellas duermen
yo tan solo…sueño
con atraparte en una eternidad diversa.

© María Luisa Blanco

PÉTALO AJADO Y ESPINA

Tanta batalla baldía
tanta lucha absurda
recorrer los caminos como credo
y caer sin nombre
por algún tobogán del tiempo.

Tanto amor entregado, tanto
dolor y llanto desagradecido
escuela incompleta de la vida
tropezar y seguir
poniendo el corazón en la mano.

Escudo débil, sangrante
fortaleza desnuda en sus combates
y te miro o te pienso
o te imagino sonriendo, conmigo.

Y llegó la hora del abandono
cansada de dar tregua
ondeo la bandera blanca
de la cobardía, del cansancio.

Y caminas ante horizontes borrados
y te sientas en la roca del pensamiento, ausente
como si ya nada existiera
como queriendo ser inexistente.

No quiero recordar aquellos tiempos
donde siempre vestía de alegría
donde la flor de mis labios eran sonrisas
donde hoy…solo pétalo ajado y espina.

© María Luisa Blanco

AUNQUE NUNCA ESTÉ…

Aunque nunca esté…
donde me buscas
cuando no encuentres mi mirada
y recordar sea…
ver cómo se rompe el alma.

Aunque este…
nunca fui visible ante los ojos del mundo
mi amé sin interés ninguno
ni soy ni seré…
una sonrisa en tu recuerdo.

Gritó en el aire
sombra en la luz
pensamiento misterioso
desgranando el tiempo
sin alas, sin risas, sin aliento.
negro latido de reniego.

Aunque nunca esté…
porque nunca seré
el sueño idílico con el que sueñas
pero quizás tú mañana
recorras mis pasos.

Y llorarás lágrimas de sangre
porque hasta el agua se tiñe
de negros momentos
y no estaré…y no importa
porque nunca moví el mundo.

Ni exprese mi sentimiento
como una lección aprendida
¡Borra mis huellas! y que tu camino sea…
como un cuento infinito de felicidad.

© María Luisa Blanco

QUE NO SEA YO

Y es que siento que todo ha cambiado
que tu ausencia nunca desaparece
que el corazón a veces me miente
y que tú no te has ido…

A ese lugar de luna y estrellas
de azules pensamientos
de noche intensa
en su latir en mi pecho.

Y es que siento que la soledad me abraza
que tu mirada se clava en mi alma
que el amor no es nada
sin ti…

Y luego las nubes blancas
o grises o tristes, no sé
el sol radiante, espiga de fuego
te extraño en un beso.

Y siento que sin ti no existo
que necesito tu ternura
jugar contigo
y que el tiempo…se detenga ¡Ahora!

Para estar contigo…siempre
regresa ¡Conmigo!
aunque el cielo te extrañe…
que no sea yo.

© María Luisa Blanco

VÉRTIGO

No sueñes, no respires
camina sobre las cumbres del abismo
saca tus alas, vuela…
gira, detente, nota la caída
a ras del suelo, explosión del miedo.

Vuela sobre los campos de trigo
dorados rayos de sol, el infortunio
amapolas traviesas sonríen
con sus vestidos rojos, con su trigo verde
mecido por el viento, suave brisa.

Sangre diluida en tierra árida
terruño de mis raíces
locuaz instante, se hunde el cielo
en su cálido abrazo…azul, etéreo.

Brisa, remolinos, gotitas transparentes
luce en tu pecho el arcoíris
la sombra se duerme en el invierno
sin respirar, esta vida de sutil vértigo.

© María Luisa Blanco

COMO UN PENSAMIENTO FUGAZ

Desajustado, estas horas de silencio
en un reloj parado de momentos
mente en blanco
corazón misterioso, late
como si el mundo girara…

En su quietud de océanos lentos
de sesgados sentimientos
de abrazos imaginarios
de tus besos, miel y anhelos.

Desajustado las estrellas
para que caigan en mis manos
incandescentes luces, apagan sombras
pasos en la oscuridad, misterios dormidos.

Las horas detienen los pasos
los pensamientos, ráfagas de viento
despiertan sobre mi rostro, algún beso
discontinuos movimientos
en esta nada cautiva.

Casi acaricio tu mirar tranquilo
espejo de tu mar en calma
bañado de luna, de noche, de lágrimas
bésame como un huracán que transgrede…

Todas las normas de mi instinto
arranca con pasión la miel de mis labios
desaparece en silencio
como un pensamiento fugaz.

Como un sueño que no espera nada
quitándose lentamente…
la ropa rasgada de la realidad.

© María Luisa Blanco

¡MADRE! LA BELLEZA DEL ALMA

Eres la belleza del alma
la ternura, el amor, la calma
eres madre el paso de mi existencia
la sonrisa, la lágrima, el sacrificio.

Eres en mi corazón un soplo de aire puro
la caricia que sana todas mis penas
el orgullo de sentirte, en mi vida la más bella
eres el todo en mi reloj del tiempo
siempre juntas…madre mía…siempre.

Tu rostro, el amor escrito en la mirada
los abrazos ¡Tan intensos!  tan llenos de amor
eres mi capricho, mi consuelo, mi amor entero.

Mamá eres lo más hermoso de mi vida
la mano siempre tendida
aún con el corazón roto
me regalas siempre tu mejor sonrisa.

Te quiero, ¡Te quiero tanto mamá!
que solo deseo que seas feliz
tan feliz, como buena madre eres
por que tú madre solo eres amor…

Amor puro e incondicional
rosa roja y hermosa
de tu latido en mi pecho
incondicionalmente…siempre tú
¡Madre te quiero!

© María Luisa Blanco

¡NO MOLESTAR!

Deja correr la sangre
por los pétalos de las amapolas
deja la rabia escondida
en el fuego donde arde
palo y astilla.

Al trigo germinar su verde cuna
entre rosales llenos de espinas
deja al viento que arranque tu piel
que borre tus huellas.

En esta catástrofe de sentimientos
donde nada vale, la sonrisa
muere en pensamientos ilegales
donde la muerte impera
con su vestido de indolencia

No abraces, no beses, no sientas
aprende a vivir en este mundo
esconde el corazón, las lágrimas
no muestres humanidad, ha fallecido.

¿A qué aprendimos?
que alguien me de las respuestas
a ser enemigos del mismo miedo
o burla en ambientes festivos…

A reír de las caídas
a separar a las familias
excusa de normas a la medida
¡dejar a las amapolas!

Que rieguen de rojo las zozobras
a mi, con la locura del inconformismo
en este mundo desheredado, sin compasión.
que el trigo se duerma en su cuna verde.

Nosotros en las mentiras
¿Te imaginas?
recuperar la vida mostrando
todas las debilidades del ser humano.

O el virus que marcan las normas
a gusto de cada cual
¡Qué se abra el cielo!
pero dejarme dormir, ¡No molestar!

© María Luisa Blanco

AZUL…

Azul, mi primera bocanada de aire
azul, el suspiro de la libertad
los sueños entre el cielo y el mar
azul, el amor y su complicidad.

Azul…

Azul, el viento que agita mis alas
los sentimientos vestidos de calma
la noche oscura e inmensa
en el titilar de las estrellas.

Azul…

Azul, tu mirada tierna e ingenua
la sonrisa contagiosa, tu presencia
azul tus palabras, el abrazo, las lágrimas
el silencio que camina sobre el alma.

Azul…

El instinto, la ternura, el silencio
aguas bravas de tu mar altivo
sombra, ráfaga, misterio
tu voz, un te quiero en el viento.

Azul…

El beso en mis mejillas
la caricia, locura incansable
azul, la vida, los sueños
nosotros…aliento de la felicidad.

Azul…
La sonrisa de mis labios
beso furtivo en tu boca.

© María Luisa Blanco

MAÑANA NOCHE

Caminando bajo un manto de estrellas
acompañada por el silbido del viento
llamándome con mi nombre…
pasos lentos, resquebrajando el suelo.

El bosque, en el que se adentran mis pasos
bajo un río manso y quieto , camino
buscando la luz de tus latidos
¡La juventud! en el borde de tus labios.

Sin prisas, me arropan las nubes , grises
como un pensamiento que se aleja
que te busca, en un corazón transparente
cegador ante mis ojos.

¡Te llamo! con la voz suave de la ternura
esperando cojas mi mano
en la tuya intangible
beso la tristeza, ausente
con los labios de la melancolía, suspiros.

¡Me busca el cielo! con su mar de sueños
la luna con su piel escurridiza
como suave satén, blanca y bella
la noche, tu imperiosa presencia.

El amor, constelación
latidos mudos
en esta noche mágica, intensa
donde un rayo de luz…
atraviesa las sombras.

Ayer niña, hoy mujer…mañana noche
luna, estrella, insomnio… tú
en este paraje solitario…pentagrama del olvido.

© María Luisa Blanco