QUIZAS TAN SOLO DE FELICIDAD

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Fue ese momento entre mágico y abstracto,
cuando sentí ese abrazo
cuando rodó por mis ojos una despedida
y de mis labios el beso del silencio.

Fuiste tú mi pequeño universo
la risa que nacía en mis versos
la mirada tierna del sentimiento
el protector de mi corazón
alas al viento de la libertad.

Fueron las horas, que nunca marcó el reloj
las suaves nubes de algodón, acariciando mi rostro
las estrellas esbozadas en mi piel
la magia de la luna en la mirada.

Y perdí el instante incompleto
y quedaste, como un hermoso recuerdo
como una lágrima atrapada en el infinito
¡como el amor que aun sigue vivo!
aunque no respires a mi lado…

Y me quedé, contemplando la melancolía
en el triste horizonte del invierno
y me quedé…soñando
con las horas de mí último recuerdo.

Y nació una rosa, del mismo color del cielo
y nació un nuevo corazón, lleno de universos
tú y yo…o nada
como el agua de un río trasparente
desbordamos el alma, en mares diferentes.

Sentimientos de intensidad, sentimientos
como este te quiero que estoy escribiendo
sintiendo…en lo más profundo de mí ser
entre esta paz y esta tormenta…nosotros.

Sigues ahí a mi lado,
sigues robándome el pensamiento
mientras contemplo…
el más allá de aquí mismo, en este instante
que se rompe el corazón en una lágrima…quizás de amor.

Quizás tan solo de felicidad…quizás.

©María Luisa Blanco

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Y SERAN…EL SUEÑO DE UN NUEVO RENACER

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Describe la soledad en una lágrima
que no puede escapar del corazón
rehén de algún te quiero
que no volvió a amanecer.

La intrépida mirada de una estrella
el frío manto de la oscuridad
sentir en las arterias
lo indescriptible de explicar…

Ser agua mansa en un pozo de cristal
ser tormenta o vendaval
ser lo absurdo de pensar
cuando todo te lleva a la oscuridad.

La noche, terciopelo en la piel
escalofríos del miedo en la memoria
¿cómo volver? si aun no me he ido
¿cómo sentir? la caricia de una sonrisa en los labios
¿Cómo?

Cuando todo se pierde en tiempo muerto
ese que es olvido, sueño o tormento
ese que nunca camina a mi lado
pero clava sus cristales en el alma.

Y todo se vuelve rojo, abnegando la mirada
rojo de carmín o de sangre
de amor, pasión o infierno
rojo, como un latido lento y cansado.

No busques la debilidad en mis palabras
ni las sombras que fallecen a mis pies
ni el ultimo epitafio que aun no he escrito
no sabiendo mí ultimo instante ni capricho.

Quizás amé a quien me olvida
borrando de puntillas mi existencia
quizás yo misma apuñale al corazón
con la misma pluma, con la que escribo mis versos.

Quizás haga reformas en mi alma
y le enseñe alguna lección deshumanizada
todo es posible, cuando los pensamientos se pierden
y el dolor se instala, como un okupa mal educado.

Quizás se han secado mis raíces
ahogadas en mis propias lágrimas
¡mi tierra es de secano!
y el otoño caduca en mis venas.

Y renacerá nuevamente de la nada
para seguir muriendo en sus colores ocres
en la mirada tímida de unas hojas
que aun se amarran al deseo de vivir.

Pero soplara el viento con fuerza
y caerán al suelo de la soledad
y serán marchitos sentimientos
y serán…el sueño de un nuevo renacer.

© María Luisa Blanco

Publicado en Guarida Letras el

Confidencias Con La Luna

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“Hasta que la luna deje de existir,
entonces dejaré de amarte.”

Frases, momentos,
a tiempo y a destiempo,
combinados con dolor y llanto,
con alegrías… Secretos.
Te abracé con los brazos del pensamiento,
y me acurruqué entre tus rayos tiernos.
Luna bella.

Deslumbrante la noche con tu belleza,
suspiraste un cielo lleno de estrellas.
Y enamoraste a la noche con caricias de ternura, siempre radiante
y a veces herida.

Confidente del mozo caminante,
que viaja los senderos sin destino.
Paño de lágrimas que al concluir la noche,
lucen plateadas y brillan serenas.

Reflejos cristalinos en el fondo de ese río de lágrimas,
la noche, su mirada trasparente.
La fortaleza de sus ramas,
la vida que la noche reclama.
Luna llena…
Llena de esperas camufladas.

Fuiste el marco dibujado perfecto,
de las noches oscuras de melancolía.
Solidaria amiga que muchas veces,
echaste fuera, la soledad de mi vida.

La luna confidente y amiga,
tan cercana a tu mirada.
Sueño conquistado
Besos en la madrugada… ¡Tú!

Como no recordar aquellas madrugadas,
cuando en mi ventana esperaba.
Anhelante por un dulce beso,
que siempre de mi se ocultaba.

No hay noche ni secretos,
no hay camino para huidas.
Quisiste un beso, y te bese el alma,
quisiste un abrazo y estruje tu corazón.
La claridad no oculta las intenciones, solo siente mi presencia.

Eras tan linda en las noches de octubre,
y tu esencia sigue tan intacta.
Lumbrera hermosa… Eterna confidente.
¡Cuántos secretos guardas!
De corazones presentes y ausentes,
deseosos de ser escuchados.

En las noches de verano,
Idílico abrazo entre amantes.
Siempre promesa y desafío,
imperdurable en el tiempo.
Retoño de tus nítidos rayos,
Luna imperecedera.
¿Si supieras cuánto te amo?

¡Cuántas promesas de amor!
En tus hilos de plata se tejen.
¡Cuántos suspiros y sueños!
Con tus nítidos rayos envuelves.

Y no resisto, al mirarla luminosa,
a través de mi ventana.
Sigo teniendo… Confidencias Con La Luna,
cada vez que me consume la nostalgia.

© María Luisa Blanco & Esperanza E. Vargas

 

Eres Mi Luz

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Hay un desierto oscuro,
en el sendero mismo de mi vida.
Sombras que van camuflando
caminos que los vientos borraron.
¿Cómo definir mis pasos sin un guía?
¿Cómo… Sin dar tumbos en los pozos
que las tormentas han formado?

¿Cómo caminar por las estrechas veredas,
donde la nieve hiela un sentimiento?
¿Mientras agoniza algún pensamiento cierto,
que viaja sigiloso por la locura?
Escarcha en mis ojos donde llora la tristeza.

Y he caído tantas veces
dentro de la ignorancia de esa geografía.
Que me hace ver ilusiones
dentro del cansancio y el hambre.
Cansancio de la realidad que asiste
mis días en inframundo.
Hambre de justicia y de cariño
que no sea falso.

El inframundo donde la nada te oculta,
borra tus huellas y olvida tu nombre.
Y el amor zozobra en algún pensamiento,
donde la injusticia te arranca la piel,
insistentemente.

Y el sol que va ocultándose,
tal vez le avergüenza tanto como a mi.
Mirar el entorno tan maltratado,
y el corazón tan incomprendido.

Y un rayo queriendo alumbrar mis ojos,
en la tierna mirada de la soledad.
Aún florecen árboles semidesnudos,
aún brilla nítidamente la luz de la vida.
Aunque se agarre con fuerza al tiempo de las mentiras.

Y sobre la copa de un árbol
tímido me ha dejado un rayo de luz.
Ese que brilla tanto como una estrella,
que acaricia mi oscuridad.
Eres mi luz cuando todo oscurece,
cuando la soledad mi alma estremece.
En este árido desierto de impunidad,
de desolación de falta de amor.

Y siento como éste frio devora mi corazón,
como la luz derrite mis venas.
Cuando una mirada cristaliza la ausencia,
en este paisaje tan bello como desolador.
Como si la vida fuera ese instante maldito,
Mirándose en la tenue luz de la nada.

© María Luisa Blanco & Esperanza E. Vargas

 

EN LA ESTUPIDEZ DE UNA REALIDAD…

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En esta rueda que viene y va
que gira sin sentido hacia la estupidez
en este futuro inexistente, caminar,
para llegar a la soledad y el olvido.

En esta sin razón de tiempo, yo camino
sabiendo la verdad de mí destino
el tiempo pasa envejeciendo las ideas
consumiendo tu cuerpo y experiencias.

¡Y entonces busca! el amor que sembraste
para descubrir que tan solo son palabras
en el sinsentido del engaño
gestando ternuras, donde muere un beso.

Soy lenta ¡pero aun maldigo!
haber nacido con corazón y conciencia…
cuando el egoísmo impera
se rompen las razones…

¡Y el corazón! sigue latiendo a su ritmo
aunque se clave sus propios pedacitos
herida sangrante en un suspiro
llora, solo llora en cada latido.

Inercia que consume pensamientos
antes de que me envuelva de locura
quiero bajarme de esta rueda
de estupideces repetidas…

¡Y desaparecer! como una ola,
que rompen sobre las rocas
¡como una luna escondida! en su cara oculta
¡como la nada! que marca huellas en el camino.

Con el destino aprendido
y la rabia marchitándose en mis venas
instinto de supervivencia
en esta guarida de lobos hambrientos.

Olvidar, por un instante eterno que nací un día
para agotarme en mis propios pasos, designados al azahar
¡si ya se mi futuro! o mejor mi presente lejano
¡y aun así! os permito llamarme loca
por aceptar la estupidez como derrota.

¡Siempre estuve ahí!, lástima que no me vierais…
ahora que quiero ser yo la ciega
y hacerme un abrigo de indiferencia…
con los que cubrir los huesos de la soledad.

En el fondo de una mirada triste
¡donde la decepción! aun me hace más estúpida
seguir estrujando lentamente, el jugo de mis venas
no os detengáis, ¡justo ahora!

Que voy a estrellar contra el suelo
todas mis razones
para surcar mí propio vuelo
en las ataduras que me oprime el corazón.

© María Luisa Blanco

La Flor A Un Lado Del Camino

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Estuve allí…
Caminante del camino,
con toda la belleza
que Dios me regaló.
Y pasaste de largo,
de prisa a tu destino,
tus ojos distraídos
no posaron en la flor.

Estuve allí…
Tan cerca del camino
Obviando tu belleza altiva,
viendo como pasaban a tu lado
esos pasos sin destino.
En la soledad de tu espera.

Y llovió ligero y con tormentas,
y el viento sin piedad me dobló.
Más cuando la tormenta se fue,
y el viento cesó,
me levanté de nuevo con fuerza
mirando al sol.

Y llovió cual rocío sobre mis pétalos,
Blancos de pureza, bellos y ajados.
Y se cubrió de noche
el centro de tu corazón
Reluciente como el sol
!Y miraste al cielo con dolor!.

Y volviste a la tarde caminante,
con la mirada triste y solitaria.
Empañaron las lágrimas tus ojos,
tu espalda encorvada y dolorida,
que me miraras no permitió.

Caminante desdichado,
caminas lento y absorto,
Perdiéndote la belleza del camino.
¡Aquí estoy! Esperando una mirada
Para responder tus preguntas
del Sí… o No
Mientras arrancas mis pétalos
Con tu imaginación.

Y el tiempo pasó… Y mis pétalos
fueron marchitando con el otoño.
Tus pasos ya no volví a escuchar,
el invierno llegó y quedaste en el olvido, bajo un sepulcro tan frío.

Y llego el otoño,
con sus colores tristes
Entre el frío de unas lágrimas
Y te olvidaste que esperaba
con amor una mirada.
Y desfallezco en tus pasos.

Entonces se escucharon voces…
¡Busquemos la flor
a un lado del camino!
Para adornar esta tumba tan triste.
¡La flor esta muerta!
Se escuchó un grito.
Ella murió de soledad…
Pero tú… Nunca lo supiste.

Y llegó el invierno, y me cubrí de escarcha.
Se helaron mis labios blancos,
mi tallo verde y oscuro.
¡Tengo frío en esta espera!
No vendrás a por mi… Llegas tarde.
Ya duermo a oscuras en ese rincón,
donde yace tu corazón. Oí
Y mis lágrimas…¡como si la tristeza!
Uniera nuestros pasos… En el camino del adiós.

© María Luisa Blanco & Esperanza E. Vargas

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El Amor Que Nunca Fue Mío

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Cuantas veces busqué tu rostro
y tus manos,
para darte lo mejor de mi vida.
Para bañar tu corazón de besos,
y regalarte mi tiempo y sonrisas.

Cuantas veces desee..
Unas palabras de amor,
Un cariño cierto, atado a una ilusión.
Cuantos besos perdidos,
me hicieron perder la razón.
Rompiendo a pedacitos mi corazón.

Cuantas veces corrí a encontrarte,
al divisar de lejos que venías.
Pero la ruta de tus pasos era otra,
jamás te importó nada de lo que yo te ofrecía.

Borroso se quedó el horizonte,
en una espera desesperada.
Tus pasos no caminaban a mi lado,
huías rechazando mi amor.

De mi alma brotaba la fuente
de un amor grande y desmedido.
De mis labios salían Te Quieros,
difuminados en el tiempo y el olvido.
Y mis ojos… Cual río sin cauce,
lloraron lágrimas infinitas,llenándolos de tristeza.
Y mi boca quedó sellada,
dejó de pronunciar tu nombre.
Mientras mis besos… Morían
asfixiando un te quiero para ti.

De ti…
Solo me importaba tu cariño,
una palabra que marcara mi destino.
Pero tus ojos nunca me vieron,
y yo mendigaba…
El Amor Que Nunca Fue Mío.

Nunca fue mío… ¡Y nunca lo será!
Hay corazones tan vacíos,
que no saben amar.
Destinos rotos y prohibidos,
llenos de soledad.
Y tu fuiste incapaz de darme un poquito de tu amor.

Sigue tu ruta…
Corazón de mármol tan fino.
Jamás volveré a rogarte,
la pena nunca ha valido.
Mis lágrimas…
Fueron a lo profundo del mar,
les até una piedra de molino.
Para que no surjan nunca más,
aquí se cierra este ciclo.

Sigue tu camino…
Ya mi corazón ciego no te reconoce,
ya no palpita ni suplica,
por lo que nunca tendrá.
He cerrando el circulo
de este tiempo gris,
Extrañarás el amor…
¡Que ya nunca tendrás!
Cierro mis ojos…Y desapareces,
igual como la espuma del mar.

© Esperanza E. Vargas & María Luisa Blanco

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Sinfonía De Sueños

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Entre mis dedos se cruzan las notas,
creando sonidos y silencios.
Mi mente captura la melodía del viento,
el umbral de una puerta, un violín.
Sinfonía de Sueños.

Una sinfonía que despierta al alma,
a un compás de emociones.
Como si las sombras se diluyeran,
entre el néctar de las flores.

Mi pluma del pensamiento,
graba las partituras del valor.
Enfrentando temerarios desafíos,
al adentrarme a un mundo desconocido.

Un mundo donde el color,
se viste de sueños.
Donde la vida palpita
como alas de mariposa.
Siempre bella e imprevista,
en su aletear de nuevas ilusiones.

Las notas aparecen… Invitan,
y me complace aferrarme a tu corazón.
Ése que me espera detrás de esa puerta,
la puerta que me lleva a tu amor.

Tras esa puerta si miras al cielo,
te estoy contemplando con anhelo.
Suena la música de ese violín viejo,
y te atrapa mi memoria en un te quiero.

Sinfonía de Sueños que desafía los miedos,
al conocer que al final de esa oscuridad.
Estarás con los brazos abiertos,
esperándome, mi dulce corazón.

Te espero para fundir en un abrazo,
todas las notas que canta el universo.
En este pentagrama de alocados sentimientos.
Te quiero en este reencuentro de luz y color
como alas de mariposa besando tu rostro.

© María Luisa Blanco & Esperanza E. Vargas

 

TE LLAMAN “LA PARCA”

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Si se trata de huir, me voy corriendo

ante el calificativo de la cobardía

si te miro a los ojos y veo

lo insignificante que es la vida.

Cuando te vistes de harapos

guadaña en mano

y robas la vida, la esperanza, las almas

sigilosa siempre y traidora.

Acechas en tu círculo sin espacio

y te ríes a mi cara burlona

cuántas lágrimas engendras

cuándo dolor y sufrimiento.

Si se trata de huir, me voy corriendo

a proteger las raíces de mi propia sangre

no aceches como una maldita delincuente…

que se lleva la vida a la prisión de la muerte.

¡Te he retado tantas veces!

insensible sin alma

si él poder de matarte yo tuviera

te mataría sin escrúpulos ni conciencia.

Aprendiendo de tu cobardía

el cielo se entristece

cada vez que arrancas una estrella

¡sal de mi círculo! aléjate, ¡vete!

de una maldita vez…

Y vendrás con tu sonrisa hiriente

y la victoria en tus cuencas vacías

te da vergüenza a mirar de frente

mientras nos aniquilas.

¡Maldita seas!, mil veces maldita

te voy a mirar, aquí quieta

y no me derrotaras de tristeza.

¡Hazme el favor! y muere conmigo

para que el mundo se olvide de tu presencia

si se trata de huir, me voy corriendo

desgraciada sin alma te llaman,  “la parca”.

María Luisa Blanco

ME VOY

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He tomado las cosas precisas,
en mi pequeño bolso de los sueños.
Es tiempo de recorrer las distancias,
de realizar todo lo que ido posponiendo.

Me detuve para no herir los sentimientos,
aligerando la carga y allanando los caminos.
De los que decían quererme sin sentirlo,
solo para obtener su propio beneficio.

Dejé pasar la vida sin fijarme,
olvidándome de vivir y realizar mis sueños.
Como ha pasado el tiempo, y la verdad,
me sorprende en el espejo mi propio reflejo.

Como la nieve son mis cabellos,
Y mi rostro comienza a envejecer.
¡Como perdí mí tiempo padeciendo,
por quién nunca ha sabido merecer.

¡Me voy! Con la soledad en la mochila,
la mirada cargada de ilusiones.
Buscando el camino hacia ese cielo,
Tan azul… Y a la vez, tan claro y revuelto.

Raíles gastados de la vida,
como parando en cada estación del olvido.
Camino entre las piedras,
sin saber aun, cual será mí destino.

Y nadie saldrá a mi encuentro,
ni detendrá los pasos hacia ningún lugar.
No mirare hacia atrás…
¡Nunca más volveré a la felicidad!
Porque nunca la conquiste, en ningún Te Quiero efímero.

¡Como efímero es el tiempo!
Que no camina a mi ritmo.
¡Se esta reflejando mi rostro!
Entre las sombras de este sol oculto.

Mi cabello esta bañado de rayos de luna, entre plateado y blanco.
Y mi sonrisa de niñez aun me acompaña… Como ayer… Quizás hace muchos años.

© Esperanza E. Vargas & María Luisa Blanco